lunes, 7 de junio de 2010

" Porque lo digo yo"

"Somos el color de la tierra, cuerda somos en el arco de la historia. En veces relajada, somos la cuerda que se guarda y se aguarda, en veces tensa, somos la cuerda que habrá de proyectar la flecha que somos". Acepto que a algunos podrá gustar esta prosa llena de plagios. Pero, ¿es políticamente aceptable el planteamiento que encierra? No lo es: la identidad no es argumento. Que yo sea del color del zapote no me da ni me quita razón, que yo haya sido atropellado no me hace sabio ni tonto. Pero los hilos de los que cuelga el discurso de Marcos son esos dos: la identidad y el sufrimiento. No hablo yo, dice Marcos, habla el Ejército Zapatista, hablan los pobres, hablan los indígenas, hablan los 500 años. No escuchen mi argumento, vean el color de mi piel, recuerden sus ofensas, vean mi sufrimiento. Ahí está el autoritarismo de la voz zapatista. No ofrece razones, no argumenta, no percibe el deber de justificar ideas, acciones. Los zapatistas se refugian en el sufrimiento innegable y apelan a una culpa ancestral. Si preguntamos el porqué de sus acciones, nos contestarán como hacen todos los autoritarios: "porque lo digo yo". Yo que soy el color de la tierra.
Dicen los zapatistas que vinieron a México para convencer al Congreso para que apruebe la iniciativa de derechos indígenas preparada por la Cocopa. No he escuchado una sola razón de ello. Lo que se escucha es una voz autoritaria y la demanda de restaurar el Congreso obediente.


Tomado del periódico Reforma

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